Cerrato insólito: Tiempo de difuntos Nórtico, noticias en Palencia, Valladolid y Cantabria

noticias palencia turismo

clinica alvaro celada

Cerrato insólito: Tiempo de difuntos

Los familiares de los difuntos debían guardar un luto riguroso

FERNANDO PASTOR

En noviembre el calendario marca tiempo de difuntos, y el Cerrato, también en este tema, ha dado anécdotas y sucedidos dignos de mención en aspectos como velatorios, funerales, enterramientos, cofradías de ánimas, etc.

Desde el medievo han existido cofradías de ánimas en muchas localidades. Entre otras funciones tenían la de tañer las campañas anunciando el fallecimiento de algún vecino. Este toque de difuntos era diferente si el fallecido era un adulto o un niño, en cuyo caso diferían incluso los cánticos y la vestimenta del sacerdote.

En el caso de los adultos se llamaba toque de clamor, que podía ser sencillo (con dos campanas), semidoble (con tres campanas) o doble (con cuatro campanas). En Villahán si el fallecido era varón tocaban tres clamores, y si era mujer solamente dos.

Si el fallecido era un niño se tocaba el esquilín y se llamaba toque de gloria.

En algunas localidades, sobre todo del Cerrato vallisoletano, como Castronuevo de Esgueva o Castrillo Tejeriego, se tocaban las campanas ya antes de que la persona muriera, para anunciar la agonía. De hecho se llamaba tocar a agonías, y algunas veces los enfermos intuían que se tocaba por ellos, originando escenas indescriptibles.

Al margen de los fallecimientos, especial relevancia tenía el toque de campanas durante el mes de noviembre, considerado el mes de las ánimas. En Palenzuela tocaban ya desde el último día de octubre, víspera de la festividad de Todos los Santos, y los mozos del pueblo lo celebraban comiendo palomas.

En Alba de Cerrato y en Castrillo Tejeriego un cofrade recorría el pueblo tocando la esquila dos veces al día, al amanecer y al anochecer, durante todo el mes de noviembre, invitando con ello a la oración: los vecinos en sus casas rezaban el rosario.

En Castronuevo lo que tocaba era un cencerro muy grande, al tiempo que en cada esquina reclamaba “un Padrenuestro por las ánimas del purgatorio”. Además en ese mes cada dos días una mujer vestida con un mantón recorría las casas con una esquila y una bolsa pidiendo limosna para las ánimas, y lo mismo hacía el mulero del pueblo, ataviado con una capa y luciendo una larga barba (le llamaban el tío barbas), provocando con su aspecto que no pocas niñas huyeran despavoridas al verle. Esta tradición de pedir por las ánimas continuó hasta finales del siglo XX, y con el dinero recaudado se sufragaba una misa para los difuntos.

En Castrillo de Don Juan y Canillas de Esgueva el protagonismo era para los cañamones. En el primero se repartían a los cofrades el día de San Andrés, último día de la Novena que a finales de noviembre se dedicaba a los difuntos.

En Canillas en esta época se tostaban y melaban cañamones, los envolvían en papel de periódico y los vendían por los pueblos de alrededor a un céntimo (de peseta) el paquete. La abundancia de plantas de cáñamo hacía que hubiera muchos cañamones, por lo que eran empleados también para hacer tortas e incluso para comerlos de postre… hasta que fueron prohibidos porque del cáñamo se obtiene también el cannabis.

Otra costumbre en Canillas por la época de ánimas era regalar a los sacerdotes trigo o cebada, que luego ellos vendían.

Velatorios, viandas, plañideras...

En la antigua Roma existían rituales funerarios que fueron asimilados en mayor o menos medida en los territorio romanizados. Uno de ellos era que los familiares de los difuntos tenían prohibido llorar o mostrar dolor y, para suplirlo, contrataban a las dolientes o plañideras, mujeres dedicadas profesionalmente a llorar y mostrar dolor en honor al difunto.

Esta práctica, al alcance solamente de familias pudientes, se adoptó en algunas localidades cerrateñas, como Castrillo Tejeriego o Valbuena de Duero.

En esta última localidad un señor contrató a 5 plañideras para que fuesen a llorar en el velatorio de un familiar, y las ajustó en 10 pesetas para cada una. Tras el velatorio llevó 45 pesetas para pagarlas. Las cuentas no cuadraban. Y aclaró la cuestión: a una de ellas la pagaría solamente 5 pesetas, la mitad de lo acordado. Ante las quejas de la afectada preguntando la razón de tal discriminación, el señor le espetó: “a ti solo te pago la mitad porque como eres tuerta solo has llorado por un ojo”.

Los velatorios se hacían en casa (los tanatorios son muy recientes). Acudían los vecinos y estaban toda la noche, por lo que los deudos sacaban viandas, sobre todo en familias pudientes. Entre pastas y licores las conversaciones se animaban y salían a relucir todo tipo de chascarrillos.

En algunos lugares se daban panes enteros (Renedo) o trozos de pan (Castrillo Tejeriego) que los asistentes se llevaban (y a veces repetían visita para coger más). Lo cual contentaba a ambas partes: a quien así se aprovisionaba de pan y a los deudos del difunto que de esa forma se aseguraban una gran afluencia de vecinos al velatorio.

Para estas reuniones vecinales, finado por medio, era frecuente pedir prestado a otros vecinos ajuar como jarrones y similares, para lucir.

Tema a resolver era lo concerniente a los familiares que vivían lejos. Sin los medios de locomoción actuales, que permiten ir y volver en el día, era frecuente que acudieran en caballos, en carros, incluso en bicicletas, y no podían regresar inmediatamente después del entierro, y menos aún si las condiciones meteorológicas eran adversas, por lo que se quedaban varios días y había que proporcionarles alojamiento y manutención, lo que con frecuencia se convertía en banquetes familiares dignos de mejor celebración.

Luto

Los familiares de los difuntos debían guardar un luto riguroso y muy prolongado en el tiempo. Ropa negra, imposibilidad de ir al baile, etc. En algunas ocasiones tanta rigurosidad era burlada por las protagonistas. Así, era frecuente que chicas de luto de Peral de Arlanza se iban al baile a Palenzuela, donde no eran vistas por sus vecinos.

Patrocina esta sección:

  • car
  • dan
  • sol
  • el-brezo-restaurante
  • bod
  • refapal

    Gestión y diseño Web bemood diseño web Palencia