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Paloma Jimena Medina, empresaria rural

“El campo es una alternativa laboral posible” La empresa ‘Con mucho gusto’, con sede en la localidad palentina de Canduela, recibió el pasado 15 de octubre de manos del ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, uno de los tres premios de Excelencia e Innovación para Mujeres Rurales que se concedieron a nivel nacional. Al acto de entrega acudieron dos de las socias de este proyecto agroecológico: Paloma Jimena (Córdoba, 1965) y  Ana González, natural de Saldaña. Los otros dos socios de esta aventura empresarial, que arrancó en el último trimestre de 2011, son el alicantino Fernando Fernández –marido de Paloma, con quien tiene 3 hijos varones– y la burgalesa Loyola Tomé. Todos ellos residen en la Montaña Palentina. ‘Con mucho gusto’ tiene tres líneas productivas: una granja de aves de corral, la producción de hortalizas, frutas y frutos del bosque y la elaboración artesanal de mermeladas y ‘chutneys’ (salsas agridulces). Jimena asegura que el trabajo en el campo requiere paciencia y capacidad de adaptación, pero insiste en que es posible vivir y producir en el medio rural.   Del premio recibido dice que les servirá de empujón para seguir trabajando. JOSE ROJO   Pregunta. ¿Qué razones llevaron a una cordobesa a trasladarse a vivir a la Montaña Palentina? Respuesta. Aunque soy de Córdoba, desde los 18 años he vivido en diferentes lugares por razones de estudio y de trabajo. Nuestro último destino antes de mudarnos a la Montaña Palentina fue Madrid y la principal razón para mudarnos a esta comarca fue el deseo de volver a vivir en un pueblo pequeño, cosa que ya habíamos hecho mi familia y yo a finales de los 90. Antes de venir a Villanueva de Henares, vivimos en Madrid  cuatro años y, aunque fue un tiempo lleno de buenas experiencias y amistades, teníamos la idea de volver al campo e iniciar algún tipo de proyecto agroecológico. Conocíamos la zona, había experiencias motivadoras para nosotros cerca (Amayuelas de Abajo, por ejemplo), nos gustaba  el paisaje, el románico, sus gentes y pensamos que era importante venir a una zona en la que la población hace años había iniciado el camino del éxodo hacia  las ciudades, justo el camino contrario del que emprendía nuestra familia, pues pensamos que el campo tiene que estar habitado y produciendo. P. ¿En qué momento, quiénes y por qué se plantearon crear un proyecto ecológico basado en la agricultura tradicional? R. Fernando trabaja desde hace más de 20 años con entidades dedicadas al desarrollo rural, con organizaciones agrarias y con el movimiento campesino y, al estar tan cercanos a experiencias productivas en el sector agroalimentario, siempre nos pareció una buena idea intentar desarrollar un proyecto propio de este tipo. Desde que llegamos aquí, hemos alternado la puesta en marcha de la granja de aves de corral con otros trabajos que nos han permitido subsistir. Siempre pensamos que era mucho mejor hacer proyectos colectivos, con más gente implicada en el trabajo, en la toma de decisiones, etc. En ese camino nos fuimos encontrando con muchas personas con ideas similares y, al final, fue con Ana, con quien a finales del año 2011, empezamos a darle forma a ‘Con mucho gusto’. Loyola se ha incorporado en marzo de este año a la iniciativa, que finalmente ha tomado la forma de sociedad limitada (SL). P. En ‘Con mucho gusto’ –nombre de su iniciativa– crían gallinas y pollos en El Corral de Quintanas. R. Sí, la granja avícola ha sido el proyecto inicial, el germen de todo lo demás. Conseguimos una primera parcela de tierra, bien ubicada y construimos dos gallineros de 100 metros cuadrados cada uno y con capacidad para criar 300 pollos en cada uno de ellos. El sistema de manejo es extensivo y ecológico. La tierra está dividida en cuatro parques y los pollos pastan rotando cuando acaban el pasto. También hemos plantado 100 manzanos en la tierra. La combinación de aves de corral y fruta es muy adecuada. Un elemento importante en la cría de pollo de corral es que trabajamos de forma asociada a otras cuatro granjas de la provincia. Tratamos de comercializar y distribuir de forma conjunta. La cría ecológica de aves de corral es compleja y, a pesar de dar mucho trabajo y exigir muchos cuidados, para nosotras es importante mantener la actividad puesto que en un proyecto agroecológico la combinación de agricultura y ganadería es fundamental. Por otro lado, la calidad de nuestro pollo es excepcional y esto hace que tengamos garantizada la venta y, lo que es más importante, sin apenas salir de la comarca. Este trabajo demanda mucha paciencia y capacidad de adaptación. Desde luego, ¡no es como trabajar en una oficina! P. Asimismo, atienden La Huerta del Dujo, situada entre Villanueva de Henares y Quintanas de Hormiguera, donde producen hortalizas, frutas y frutos del bosque. Sus clientes, incluso, pueden recolectar los alimentos que compran. ¡Un autoservicio al aire libre! R. La Huerta del Dujo es otra parcela situada entre Villanueva de Henares y Quintanas de Hormiguera y en ella comenzamos la plantación de frutos del bosque: fresas, grosellas,  arándanos, moras, frambuesas. Además, rodeamos todo el perímetro de la finca con ciruela claudia y perales que todavía son jóvenes, pues tan solo tienen dos años. Dedicamos  prácticamente la mitad de la finca a la producción de hortalizas. Tenemos en ella tres pequeños invernaderos y el resto, al aire libre; tenemos una gran variedad de productos: zanahorias, berenjenas, pimientos, tomates de diversas variedades, ruibarbos, calabazas, calabacines, puerros, cebollas y otras hortalizas mezcladas con plantas medicinales y aromáticas. Éste es el segundo año de producción y es cuando se nos ha ocurrido la posibilidad de ofrecer en cada temporada la posibilidad de que la gente venga a la tierra, vea cómo crecen nuestros productos y recoja su propia “cesta de la compra”. Es un proyecto complejo de gestionar y esperamos poder arrancar con él definitivamente el año que viene. P. La producción de esa huerta les sirve para elaborar artesanalmente mermeladas y salsas agridulces, su tercera actividad. ¿Qué tal les va este negocio? R. La función principal de la huerta es producir parte de la materia prima que necesitamos para las mermeladas y los ‘chutneys’, que son las salsas agridulces. Hemos pensado que era una buena idea transformar de manera artesanal, como se ha hecho siempre, los productos hortofrutícolas de variedad local, pero introduciendo algunos elementos innovadores, como son la mezcla de sabores agridulces o la utilización de hortalizas de temporada para hacer mermeladas en vez de hacerlas sólo con fruta,... Cuando nos falta materia prima, la buscamos en productores cercanos que cultiven de forma orgánica y sostenible. Comercializamos en circuitos cortos, aunque poco a poco vamos abriendo también mercado a nivel provincial y regional, por lo que sí podríamos decir que el negocio, al menos en su etapa de despegue, va bien. P. ¿Su aventura empresarial tiene futuro? R. Nosotras pensamos que sí. Sabemos que la agricultura y la ganadería, ahora mismo, son espacios productivos complicados, con retos y dificultades y que quizás necesitemos completar nuestros ingresos con actividades complementarias relacionadas con el sector, pero confiamos en que a medio y largo plazo será nuestro medio de vida. P. Volver a la agricultura primaria es una actividad respetuosa con el medio ambiente y sostenible. ¿Pero también puede llegar a serlo desde el punto de vista económico? R. Queremos conseguir ser sostenibles económicamente, crear empleo para las personas que ahora mismo formamos la empresa y, por qué no, para más personas de nuestro entorno. Pero, sobre todo, queremos demostrar que es posible vivir y producir en el campo, en proyectos locales, dimensionados a nuestra realidad de vecinas y vecinos de pueblos pequeños. Y hacerlo, además, en el marco de la economía del bien común y defendiendo la soberanía alimentaria. P. El campo es, por tanto, una alternativa laboral y con la que, además, se puede dar, de nuevo, vida a los pueblos... R. No me atrevería yo a a  hacer una afirmación tan tajante. Es una alternativa laboral posible, quizá un poco más difícil que en cualquier otro sector, sobre todo, en los tiempos que corren, pero sí creo que es una opción más a investigar y probar. Y, desde luego, sí que sería una forma de llenar de vida los pueblos... Lo que ocurre es que al mismo tiempo que las personas que vivimos en los pueblos intentamos salir adelante conservando nuestro entorno y trabajando por mejorarlo, nos enfrentamos a continuas amenazas a nuestro modo de vida, como el ‘fracking’, vertederos de residuos tóxicos o infraestructuras diversas que, bajo el disfraz de progreso, nos perjudican más que nos benefician. P. Con poco más de un año de funcionamiento su empresa se ha llevado recientemente uno de los premios de Excelencia e Innovación para Mujeres Rurales, convocados por el Ministerio de Agricultura. ¿Qué ha significado para ustedes la concesión de este galardón? R. Bueno, en primer lugar una alegría enorme por ver reconocido nuestro trabajo, nuestros esfuerzos por poner en marcha un proyecto de este tipo. Estos premios tiene gran repercusión a nivel mediático y eso nos ha supuesto un nuevo cauce para darnos a conocer fuera del territorio. Igualmente ha sido muy agradable también sentir la alegría y el cariño de nuestras familias, amistades y, sobre todo, de la gente de la comarca que siente que el premio les pertenece un poco. Es un empujón para seguir trabajando. P. Antes, en el campo, hombres y mujeres compartían las labores agrícolas y ganaderas a partes iguales. ¿Por qué hoy nos sorprende ver a mujeres trabajando en el medio rural? R. Bueno, las mujeres siempre han estado trabajando en el campo y han compartido las faenas agrícolas y ganaderas, pero estaban en segundo plano, prácticamente invisibilizadas, porque, aunque fueran dueñas de la tierra y/o trabajaran en las explotaciones familiares, lo hacían sin reconocimiento alguno y su trabajo se ha considerado siempre una extensión de sus responsabilidades en el hogar. En un momento dado muchas mujeres optaron por marcharse a trabajar o estudiar fuera (huida ilustrada) dado que tenían pocas oportunidades en el medio rural y es ahora cuando muchas han optado por volver o permanecer, como, por ejemplo, las dos compañeras que también han sido premiadas y Loyola, mi socia. Otras, como Ana y como yo,  hemos decidido venir a vivir al campo después de haber estudiado y tenido experiencias laborales en la ciudad. Y, ahora, las mujeres rurales somos propietarias y representantes de nuestras empresas, estamos en puestos de dirección, en organizaciones agrarias y tenemos visibilidad, ésa es la gran diferencia. P. ¿La mujer campesina está consiguiendo ahora el reconocimiento y el protagonismo que, quizás, antes le eran negados? R. Es evidente que vamos avanzando en este reconocimiento, pero realmente las mujeres campesinas aún tienen mucho camino que recorrer para la obtención de sus plenos derechos. Ahora mismo, está en desarrollo la implementación de la titularidad compartida de las explotaciones agrarias, algo por lo que se lleva luchando ya mucho tiempo. P. ¿A usted qué le ha dado vivir en el campo? R. Me da la oportunidad de vivir en un entorno incomparable, de tomarme la vida con más tranquilidad, de haber conocido a gente estupenda. Estoy continuamente aprendiendo cosas nuevas y, además, me ha ofrecido la posibilidad de emprender este proyecto empresarial. A nivel personal y familiar, Fernando y yo estamos convirtiendo en realidad nuestra idea de ofrecer a nuestros hijos una forma diferente de entender la vida. P. ¿Lo cambiaría por una vida holgada en la ciudad? R. Ahora mismo no. Tengo por norma no arrepentirme nunca de las decisiones que voy tomando. P. Por último, ¿cree que las administraciones incentivan la reactivación del medio rural? R. Creo que se está perdiendo una oportunidad de oro de apoyar  de verdad al medio rural. En los discursos sí que aparece la preocupación por el mundo rural, pero en nuestro día a día nos sentimos a veces muy lejos de ese apoyo... Nos estamos quedando sin ciertos servicios sanitarios, educativos,..., se nos complica muchísimo cualquier trámite o papeleo... Y ahora se cierne sobre nuestros pueblos la desaparición de las entidades locales menores, que son la máxima expresión de democracia real y cercana a la ciudadanía. Es cierto que hay líneas de ayudas a emprendedores, apoyos desde los ayuntamientos, diputaciones y grupos de acción local a algunas iniciativas, pero se han ralentizado o desaparecido los proyectos de desarrollo rural y, al final, nos encontramos con que personas que hicieron una fuerte apuesta por quedarse en los pueblos tienen que marcharse. A pesar de algunas de las cuestiones que he ido comentando, no me gustaría dejar un mal sabor de boca a quienes nos lean. En la Montaña Palentina hay mucha gente activa, dinámica, optimista y trabajadora que quiere convertir la comarca en un lugar atractivo para visitar, para quedarse. Tenemos muchas actividades y proyectos interesantes, alternativos, audaces, originales y que nos permiten decir que nuestra comarca está viva.   Personalísimo “Me gusta la franqueza de los palentinos” - Signo del horóscopo... Cáncer. - Vicio confesable... Los libros. - Película para recordar... ‘Antonia’. - Actor... Sean Penn. - Actriz... No se me ocurre ninguna en especial. - Animal... Perro. - Color... Morado. - Libro predilecto... ‘De amor y de sombra’. - Coche que tiene... Opel Vivaro. - En cuestión de cocina se muere por... Unas buenas croquetas caseras. - La canción que le levanta el ánimo se titula... ‘Todo cambia’, de Mercedes Sosa - En su relación con las personas no soporta... La mentira. - Por el contrario, valora... La honradez. - Siente envidia sana por... ¡Las ganadoras del premio del año pasado! - Rasgo que le define... Entusiasmo. - Su gran defecto... Hablar demasiado. - Su mejor sueño... Parece un tópico, pero... que no haya guerras, que haya igualdad entre las personas, que todo el mundo pueda vivir bien. - Cuando le presentan a una persona se fija en... La sonrisa. - Añora... A mis padres. - Los sábados por la noche disfruta... Saliendo a  dar una vuelta con mi pareja. - El rincón favorito de su casa es... El antiguo pajar. - De Palencia no aguanta... El frío “ a destiempo”. - Y lo que más le gusta de los palentinos es... La franqueza.

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