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Samuel Goldwyn (1882-1974)

 “Una pantalla grande sólo hace el doble de mala a una mala película”   (Samuel Goldwyn)

JOSE I. DIEZ CANO

Samuel Goldwyn, cuyo verdadero nombre era Goldfish, es otro de los judíos que forjaron la gloria de Hollywood, y seguramente el que con su esfuerzo personal contribuyó en mejor manera a cambiar su imagen, pasando de la Ciudad de los Sueños a la Meca de la Calidad. Por muy dudoso que este concepto puede parecer a ojos actuales, cuando la calidad se mide por otros baremos, es evidente que en los años treinta respondía a los requisitos que este productor exigía a sus producciones; respondía, en efecto, al llamado “toque Goldwyn”, concepto que no difería de lo que Louis B. Mayer, Irving Thalberg o David O’Selznick andaban buscando a su vez: grandes temas, grandes intérpretes y envoltorio estético irreprochable.

 

 

Nacido en Varsovia, Goldwyn era uno de tantos inmigrantes que llegaron a los Estados Unidos sin un centavo y consiguieron amasar pequeñas fortunas con negocios inesperados. El suyo fue el de los guantes, pero no tardó en pasarse al de las películas (1912) en compañía de su suegro Jessy Lasky y, posteriormente, del director Celcil B. De Mille. La Jesse L. Larsky Feature Play Company consiguió un enorme éxito con su primer filme, el western dramático “The Squaw Man” (1914). La empresa se fusionó con la Famous Players de Adolph Zukor, pero dejando al margen a Goldwyn, quien formó su propia productora. Posteriormente, en 1922, se unió a la Louis B. Mayer Productions y a la Metro Goldwyn Mayer. Finalmente fundó la Samuel Goldwyn Inc. con carácter totalmente independiente.

 

Los últimos años del cine mudo vieron crecer a la productora gracias a la serie de melodramas de la pareja ideal Ronald Colman-Vilma Banky: fórmula que prosiguió en la época del sonoro, aunque sólo con Colman reforzado por otras damas ilustres de la nueva ola, como Kay Francis en “Su único pecado” (1932). Por otra parte, las posibilidades del medio sonoro permitieron el cultivo de un tipo de cine cómico con ilustraciones musicales que Goldwyn consagró a mayor gloria del humorista Eddie Cantor y con halagüeños resultados para la taquilla, pues títulos como “Whoopii” (1930) o “Torero a la fuerza” (1932) se colocaron incomprensiblemente en cabeza de la lista de recaudaciones del periodo 1930-1940.

 

De unas setenta y dos películas producidas por Goldwyn, destacan títulos de John Ford (“El doctor Arrowsmith”, “Huracán sobre la isla”), de King Vidor (“La Calle”, “Stella Dallas”) y de Howard Hawks (“La ciudad sin ley”, “Bola de fuego”); pero sobre todo conviene destacar los títulos dirigidos por William Wyler durante un periodo de diez años: “Desengaño” (1936), “Esos tres” (1936), “Dead End” (1937), “Cumbres borrascosas” (1939), “El forastero” (1940), “La loba” (1941) y “Los mejores años de nuestra vida” (1946).

 

Tal como había hecho con Eddie Cantor en los años treinta, Goldwyn potenció en la siguiente década la carrera del cómico Danny Kaye, invariablemente acompañado por la pelirroja Virginia Mayo, el technicolor y las llamadas “chicas Goldwyn”. El toque “Goldwyn” fue asimismo aplicado, con resultados irregulares, a varios títulos de Gary Cooper: “Las aventuras de Marco Polo” (1938), “El vaquero y la dama” (1938), “La jungla en armas” (1939) y “El orgullo de los yanquis” (1941).

 

Además de los actores citados, Goldwyn tuvo bajo contrato a David Niven, Joel MacCrea, Miriam Hopkins y Will Rogers. Pese a su excelente criterio, conoció el fracaso de querer promocionar a la actriz rusa Anna Sten como una segunda Garbo, El resultado fueron dos películas que pasaron sin pena ni gloria. En los años cincuenta, Goldwyn remató su carrera con tres musicales de alcance tan ambicioso como elevado presupuesto: “El fabuloso Andersen” (1952), “Ellos y ellas” (1955) y “Porgy and Bess” (1959). Este último título destacó por su escasa imaginación y nulo rendimiento en taquilla.

LAS 10 PRODUCCIONES DE SAMUEL GOLDWYN QUE DEBERÍAS VER SEGÚN:

Un servidor (por riguroso orden cronológico)

1. “EL DOCTOR ARROWSMITH”. John Ford, 1931.

2. “STELLA DALLAS”. King Vidor, 1937.

3. “CUMBRES BORRASCOSAS”. William Wyler, 1939.

4. “EL FORASTERO”. William Wyler, 1940

5. “BOLA DE FUEGO”. Howard Hawks, 1941.

6. “LA LOBA”. William Wyler, 1941.

7. “EL ORGULLO DE LOS YANQUIS”. Sam Wood, 1942.

8. “LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA”. William Wyler, 1946.

9. “CALLEJON SIN SALIDA”. John Cromwell, 1947.

10. “ELLOS Y ELLAS”. Joseph L. Mankiewicz, 1955.

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