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clinica alvaro celada

La gente hace siempre lo que le dejan hacer; los niños hacen lo que les dejan hacer sus padres. La sociedad es permisiva; cada día más, con las actitudes ofensivas y perversas que demuestran los jóvenes. Pero al parecer a nadie le gusta que le traten mal, injustamente o con falta total de respeto, y existen unas normas de buena vecindad, convivencia y respeto, que nunca se debían de contravenir.

A los sucesivos gobiernos de la Nación le interesan más, no obstante, las gentes incultas, sumisas y sin criterio porque son muy fácilmente manipulables. Pero esto repercute muy negativamente en la misma sociedad y cada vez se nos hace más difícil la falta de respeto de la gente en cualquiera de sus actividades. Me remito a la gente que entra en un sitio público donde debería de haber, en un sitio bien visible, carteles, naturalmente en puro castellano, que dijeran cosas como estas: “Hábleme de ‘usted’. No nos conocemos ni hemos sido presentados. En nuestro idioma existe un ineludible ‘usted’ que muestra respeto hacia los demás, utilícelo”

“Pídame las cosas ‘por favor’. A usted no le cuesta trabajo y a mí me complace su respeto”

“Cuando le sirva, deme las ‘gracias’. Es un signo de agradecimiento y cortesía que gusta mucho a todo el mundo. Regálelo.”

“Al entrar en el local esfuércese y salude. Un ‘buenos días’ no cuesta dinero y predispone al buen rollito”

“Al salir del local despídase. Deje a la gente que le ha acompañado por unos momentos con buen sabor de boca”

No saludar al entrar, no despedirse al salir, no pedir las cosas de usted y por favor y no dar las gracias al recibir la petición, son signos de mala educación  y de falta absoluta de criterio. No te destapes delante de la gente.

 

Se considera que respetar a una dama dejándole la preferencia en cualquier caso, son costumbres obsoletas y rancias. Pero yo lo sigo haciendo y complaciendo, en la medida de mis posibilidades, a todo el mundo en general y a la mujer en particular.

Escribe en facebook una enfermera agredida verbalmente por una médico geriatra sin ninguna razón. Me sublevan estas violencias gratuitas que se ejercen sobre algunas clases trabajadoras. Rompo una lanza por tan digna y sacrificada profesión como es la enfermería.

DEDICADO A TODA LA ENFERMERÍA DE ESPAÑA

Desde mi punto de vista médico, no tiene nada que ver el culo con las témporas, Un médico no tiene ningún derecho a hablar alto y desabridamente a una enfermera que, entre otras cosas, le está sacando las castañas del fuego todos los días. Es cuestión de educación, pero es también el hecho de que las enfermeras no os ponéis en vuestro sitio y no ponéis a mis queridos colegas en el suyo. Las frustraciones de la gente no se vomitan en el trabajo, para eso hay psiquiatras.

Todo el mundo comete equivocaciones y con la presión del trabajo, promovida por estos mamones que mandan y por los mandos intermedios que les hacen la ola, hay veces que los errores están más que justificados. Pero no sólo en enfermería, sino en medicina.

Yo, durante 40 años de ejercicio profesional y de visitas diarias a mil quirófanos de todas las especialidades, sé, fehacientemente que todos los días se cometen errores por parte de los cirujanos: Somos humanos, y unos más que otros, y nuestros errores provocan muchos más problemas que los de las enfermeras. Así que un poquito de humildad, colegas.

Las enfermeras son nuestras ayudantes y colaboradoras, sin las cuales no podríamos abarcar ni el 25 por ciento de nuestras obligaciones, Pero eso no nos da derecho a tratarlas como esclavas. Un ¡viva! por la profesión de enfermería, por su dedicación, por su valor y sobre todo por el aguante que están demostrando en estos tiempos de hijos de puta ilustrados que van a convertir la sanidad en un estercolero infumable.

Lo que no piensan estos sandios es que va a llegar un día en el que tendrán que abandonarse en manos de una enfermera, posiblemente aquella a la que abroncaron hace algunos años, y que está gran mujer, que da su vida por los pacientes, tendrá la obligación de ser impecable en su trabajo, a pesar de que el pacient@ fueron unos hijos de puta con la sufrida e imprescindible persona que ahora le está limpiando los mocos, le está dando de comer, le está poniendo la cuña o le está consolando en su mal momento.

 

Reivindico un trato impecable, un sueldo digno y unos turnos decentes para la enfermería, que está sacando adelante la sanidad hospitalaria a pesar de los mamones que se la quieren cargar. ¡He dicho!

Escribe en facebook una enfermera agredida verbalmente por una médico geriatra sin ninguna razón. Me sublevan estas violencias gratuitas que se ejercen sobre algunas clases trabajadoras. Rompo una lanza por tan digna y sacrificada profesión como es la enfermería.

DEDICADO A TODA LA ENFERMERÍA DE ESPAÑA

Desde mi punto de vista médico, no tiene nada que ver el culo con las témporas, Un médico no tiene ningún derecho a hablar alto y desabridamente a una enfermera que, entre otras cosas, le está sacando las castañas del fuego todos los días. Es cuestión de educación, pero es también el hecho de que las enfermeras no os ponéis en vuestro sitio y no ponéis a mis queridos colegas en el suyo. Las frustraciones de la gente no se vomitan en el trabajo, para eso hay psiquiatras.

Todo el mundo comete equivocaciones y con la presión del trabajo, promovida por estos mamones que mandan y por los mandos intermedios que les hacen la ola, hay veces que los errores están más que justificados. Pero no sólo en enfermería, sino en medicina.

Yo, durante 40 años de ejercicio profesional y de visitas diarias a mil quirófanos de todas las especialidades, sé, fehacientemente que todos los días se cometen errores por parte de los cirujanos: Somos humanos, y unos más que otros, y nuestros errores provocan muchos más problemas que los de las enfermeras. Así que un poquito de humildad, colegas.

Las enfermeras son nuestras ayudantes y colaboradoras, sin las cuales no podríamos abarcar ni el 25 por ciento de nuestras obligaciones, Pero eso no nos da derecho a tratarlas como esclavas. Un ¡viva! por la profesión de enfermería, por su dedicación, por su valor y sobre todo por el aguante que están demostrando en estos tiempos de hijos de puta ilustrados que van a convertir la sanidad en un estercolero infumable.

Lo que no piensan estos sandios es que va a llegar un día en el que tendrán que abandonarse en manos de una enfermera, posiblemente aquella a la que abroncaron hace algunos años, y que está gran mujer, que da su vida por los pacientes, tendrá la obligación de ser impecable en su trabajo, a pesar de que el pacient@ fueron unos hijos de puta con la sufrida e imprescindible persona que ahora le está limpiando los mocos, le está dando de comer, le está poniendo la cuña o le está consolando en su mal momento.

 

Reivindico un trato impecable, un sueldo digno y unos turnos decentes para la enfermería, que está sacando adelante la sanidad hospitalaria a pesar de los mamones que se la quieren cargar. ¡He dicho!

Del 20 al 22 de enero

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La exposición permanecerá montada en la biblioteca municipal hasta finales de enero

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